Hace poco dirigí mis pasos, incentivado por una bella mujer, hacia la inauguración de una instalación sonora llamada Soni (c)loud, esperando expandir un poco más mis horizontes intelectuales, los cuales, supongo yo, son bastante limitados pues no entendí un carajo de dicha instalación.
Según la página de el laboratorio de Arte Alameda: “Soni(c)loud es una exposición enfocada en los conceptos de paisaje sonoro, mímesis aural y representación visual inspirada en la noción de la ‘nube sónica’ -un aro de vapor provocado por el aire que desplazan las aeronaves de capacidad supersónica bajo ciertas condiciones climáticas específicas-.” Interesante ¿no? Pues desde el punto de vista de un servidor… no tanto, describiré un poco lo que observé. O mejor dicho ¿escuche?
Pues lo primero con lo que se topaba uno era con un muro de bocinas haciendo un montón ruidos extraños a los cuales la mayoría de la gente reaccionaba de distintas formas, algunos simplemente pasaban sin más ni más, otros, como un servidor, se quedaban escuchando tratando de comprender que era lo que estaba sucediendo para después darse por vencidos y pasar a la siguiente sala, algunos otros escuchaban atentamente, acto seguido ponían cara de autosuficiencia como diciendo, “Claro, tiene toda la razón” aunque no estoy seguro que realmente comprendieran algo y unos cuantos decidían interactuar con la instalación pegándose a las bocinas, supongo yo con la firme intención de quedar sordos o algo así.
En la segunda sala que visitamos, había muchos tronquitos cercenados con algunas tapitas que se parecían mucho a los hologramas que venían en la parte superior de los trompos cuando yo era un pequeño infante de primaria, y de nueva cuenta más bocinas, haciendo ruidos extraños, suponíamos que aquellos hologramas eran una especie de sensores o algo que al paso de las personas debía provocar algún ruido, sin embargo en honor a la verdad no pudimos comprobar nada de esto por la enorme afluencia de gente, el sonido que emanaba de las bocinas era entre otras cosas como de golpes y sierras, si bien el concepto era un poco más claro de nueva cuenta nos quedamos con la gran duda.
Acto seguido procedimos a la 3ra sala en nuestro recorrido, donde había 3 proyectores y varias televisiones proyectando la imagen de la cabeza de un hombre mientras decía/gritaba/cantaba frases ininteligibles, no diré nada más al respecto pues realmente no sé como poner en palabras la sensación de “que carajos es esto” que me pudo haber provocado.
En la cuarta sala nos encontramos con una serie de, llamémosle cuadros donde podíamos apreciar imágenes de lo que supongo que era una colección de distintos aparatejos usados para la caza, supuse esto pues esa instalación se llamaba 20 solos para la caza, estos se encontraban sobre un fondo blanco y en la parte inferior se leían los solos, que en honor a la verdad leí dos y los demás me dio una flojera inmensa leer.
El quinto cuarto era una sala sin más iluminación que la de una partitura, supongo de nuevo que era una partitura por que algo así decía al entrar a la sala. ¿Cómo es una partitura iluminada? Pues imaginen el aparato sobre el cual ponen los doctores sus radiografías para examinarlas pero con caracteres muy delgados plasmados sobre el acrílico, ahora imagínense tratando de leer directamente frente a la única fuente de iluminación, la simbología de una partitura, que para los que no estamos iniciados en esta materia resultará bastante complicado entender algo, y el único texto que podría haber arrojado alguna luz sobre esta, se encontraba en alemán. De nuevo, salí perplejo.
Por último pero no menos importante había un como, llamémosle mini-lounge, en la parte superior del edificio, que daba justo frente al muro de bocinas, al fondo de este cuarto se encontraban un par de audífonos seguidos de dos filas medianamente largas para escuchar, sin embargo, después de las salas anteriores, pensé que probablemente no entendería nada aquí tampoco y decidí evitarme la fatiga de la fila, después de descansar un poco nos retiramos de la exposición.
Finalmente llegue a dos posibles conclusiones, la primera es que el nivel de arte ahí presentado era demasiado elevado para mi insulso ser y necesitaba alguna especie de guía para entender que era lo que ahí estaba pasando, o la otra es que lo ahí presentado era el resultado de pagarles a algunos “artistas” que se gastaron el dinero en pasones y viendo acercarse la fecha de entrega decidieron realizar lo primero que se les vino a la mente, onda así de “A ver, tú, ponte a dar vueltas y decir algo y nosotros te grabamos y luego lo proyectamos en muchas teles, y como lo vamos a presentar como instalación conceptual, la gente lo sobrevalorará y lo llamará arte. Ustedes vayan, escuchen y decidan.