Es el 26 de abril del 2009, casi las 12 de la noche y me preparo para dormir, ya he lavado mis dientes y me he resignado a que el día de mañana es lunes y hay que ir a trabajar de nuevo, mucho ha cambiado en las últimas horas del día de hoy y… debo admitirlo, tengo miedo, tengo miedo de no ver llegar el nuevo día tengo miedo de no amanecer. No es que justifique lo que hice pero debo decir mis actos del día de hoy fueron productos del temor que me provoco la sola visión de el posible peligro.
Sí, la maté, o al menos eso creo, recuerdo ver como salía volando el cuerpo después de haberle proporcionado tremendo golpe y sin embargo, despúes de haber buscado por todos lados no encontré el cadaver.
Debo acostarme ahora, pero presiento que aún esta por ahí, recuperando fuerzas, curando sus heridas y tramando su venganza. ¡Maldita avispa, por que no pudiste salir volando por la ventana!