Archivo de octubre de 2007

Violencia y obesidad

Jueves, 25 de octubre de 2007

Me encontraba el otro día viendo una noticia que afirmaba sin lugar a dudas que los videojuegos crean niños gordos y violentos, esto a partir, obviamente, de estudios hechos en algún lado. No voy a entrar en detalles de si sí o si no, pero, lo que yo creo deberíamos preguntarnos es… ¿Deberíamos tenerle miedo a niños gordos y violentos?

Es decir, si un niño gordo me persigue no creo que sea capaz de ir más rápido que un pato, vaya, no creo ni si quiera que sea capaz de levantarse de su sillón para realizar otra cosa que no sea engullir algún bocado poco saludable. Probablmente los que si deban tener miedo, sean los repartidores de pizza pero realmente no considero que el problema vaya más allá.

Así que mis estimados retractores del entretenimiento digital, dejémonos de estupideces y dejen que cada quién se heche a perder la mente como quiera. He dicho.

Buenos días

Jueves, 11 de octubre de 2007

El otro día me dirigía a mi lugar de mmm… llamemosle trabajo a falta de un mejor nombre, cuando me topé con un conocido al cual le di los concebidos “buenos días” a lo que me respondió con el clásico “quiubo como estas”. En lo que yo pensaba en como estaba, tantas cosas que pasan por mi mente para poder responder esa pregunta, noté que mi interlocutor seguía su paso como si jamás hubiera hecho tal cuestionamiento, con lo que me di cuenta, chequen mi poder de deducción, que hasta el mero hecho de saludar a alguien en las mañanas es puritita formalidad. Acto seguido proseguí a realizar el experimento de ver cuantos de los que me preguntaron como estaba realmente esperaban una contestación, ya se imaginaran los resultados de dicho experimento.

Ahora, si a la gente no le importa un carajo como estas, para que coños insisten en preguntarte; cuando a mi me vale madres alguien, solo saludo, por aquello de la convivencia, con un simple y seco buenos días y a veces ni eso, a veces simplemente asientes con la cabeza con un medio cuarto de sonrisa superforzada.

Por lo tanto mis queridos misántropos, yo les hago la cordial invitación a que al próximo que les pregunte “como estas” sin realmente esperar una respuesta les hagan saber exactamente como están, con pelos y señales, para así lograr que se les quite la mala manía de preguntar como estas y que te hagan pensar que le importas a la gente. He dicho.